V de viaje, V de vida , G de gracias.
Aquellos tiempos locos.
Era el año 2002, un fuerte huracán entró a la ciudad , afortunadamente en mi familia y amigos los daños solo fueron materiales. La experiencia posterior al huracán nos hizo retroceder el tiempo a experimentar algo que hasta entonces no conocíamos y solo nuestros papás nos habían platicado , vivir sin luz eléctrica y con agua limitada por aproximadamente 3 meses, hace 14 años la falta de internet no se sentía , no poder cargar la pila del celular tampoco, eso no importaba, pero no tener luz, agua en la regadera era un "sufrimiento".
Sin embargo debo decir que tengo gratos recuerdos de aquella etapa. Todas las noches , considerando que empezaba a anochecer a las 7 , subíamos a la terraza del segundo piso a tomar el fresco , mis papás, mis hermanos Julio y Eric, mientras mi papá insistía en ver su telenovela en una Tv portátil de baterías , a nosotros se nos iba el tiempo en recordar anécdotas de la infancia , en escuchar las historias de mi mamá, en descubrir de a poco los secretos mejor guardados de la familia y así se pasaron los meses; los fines de semana después de los quehaceres de la casa, me acostaba a patear la hamaca y leer, así fue como llegó a mi "100 años de soledad" y "el amor en los tiempos del cólera". Disfruté mucho vivir a obscuras, pero admito que esperaba con ansias regresar a la normalidad que significaba comodidad, cada día que pasaba , en la ruta del camión que tomaba a casa, veía como la ciudad se iba encendiendo de a poco, hasta que un día , vi mi calle iluminada.
Las noches de tomar el fresco se cancelaron, pero nos dejaron historias.
Hoy día ¿nos costaría aún más dejar "la comodidad" ? ¿ saldríamos a la calle a convivir con la familia , los vecinos, a falta de luz?
Empezaré a crear mis minutos de " incomodidad" para revalorar y agradecer por las cosas que doy por sentado que tengo, y de vez en vez bajaré el interruptor para disfrutar de la obscuridad.
Mj: "cada día que pasaba
ResponderEliminaren la ruta del camión que me llevaba a casa
veía como la ciudad
se iba encendiendo
de a poco
Hasta que un día
vi: M I C A L L E I L U M I N A D A "
de alguna manera, somos esos primeros humanos en la cueva,
esos hombres casi monos, todos lanzas, todos peludos, un mar de miedo,
en la cueva, en nuestra cueva, nuestra calle, que se prende, se ilumina, se enciende, el fuego y la luz, eso que agradecen nuestros ojos. me gusto mucho ese pasaje de tu entrada, tiene universalidad bestial.
Fumare otro delicado a tu salud.
Amigo Brannan un enorme abrazo y que dichosa me siento de que leas los cosillas que escribo. Espero que los intergalácticos nos sigan haciendo coincidir y por qué no cuando tu camino te traiga a Mérida ya sabes que tienes una casa a donde llegar.
ResponderEliminar…pequeña solo espero que en esos espacios “catárticos” que describes, hayas tocado el tema de “Esponjosa”, en la cual personalmente te encargaste que se entrevistara para el puesto de:
ResponderEliminar“Gato celestial”.
Supongo que obtuvo el puesto porque nunca más la volví a escuchar ronronear.
De esta aseveración me baso en que un buen día gracias a la fuerza de gravitación, tus apuntes cayeron al piso, abriéndose precisamente en una página donde tenía un poema que decía lo siguiente:
• Bello felino que ocioso deambulas por la mi casa
• Seguro producto derivado del error de diciembre
• No te preocupes, pues me he enterado de un empleo en un paraíso.
• Donde el dólar no fluctúa, ni el peso devalúa.