De cocinar y comer
Hoy no sé por dónde empezar, es domingo por la noche y mi cerebro dice , ya vamos a bajar cortina y nos vemos mañana, pero no quiero pasar en blanco el 4to día del reto, por lo que hoy traigo ideas que están en mi cabeza, y de la que hablaré hoy es sobre cocinar.
Cocinar es un acto de amor , hacia una misma, hacia los demás, es un acto que requiere estar presente, que puede causar estrés ( lo he observado en algunas personas) o que puede ser relajante, hablo desde lo que veo, no soy una persona que cocine o que ame hacerlo pero tengo gente a la que quiero mucho que cocinan.
Empiezo con Mario, creo que él se vio forzado a hacerlo cuando se dio cuenta que nuestra dinámica familiar lo requería, así que le fue tomando gusto y le encanta experimentar platillos, pensar en los ingredientes o en comidas temáticas, para Mario celebrar es hacer una cena o comida significativa. Su razgo al concinar es el caos, los restos que corta , los miles de platos que usa pero también la precisión, tomar el tiempo de cocción, saber en qué instante agregará más agua. Una tormenta tropical estacionada sobre la cocina eso es Mario.
A Claudia la conozco de hace dos años , y es una hermosa luz que llegó a mi vida y nunca olvidaré las dos veces que nos ha cocinado porque lo hace con mucha amora, la segunda vez fue la primera en levantarse y empezó la preparación del desayuno con diligencia y verdaderamente creo que lo disfruta mucho, la miro en su reino entre el fuego, la masa, el queso, el tomate y ella es la directora de orquesta pero también la intérprete y será el público.
A mi mamá creo que nunca le gustó cocinar, se vio arrastrada a la cocina e hizo su mejor esfuerzo, realmente mi mamá hace magia y no se da cuenta, tiene una sazón que adquirió con los años y que lo hace parecer tan natural como instintivo, solo que a ella siempre le estresó, ahora que es mayor , cocinar es una de sus inseguridades, siempre piensa que va a errar pero siempre logra los sabores, algo que nunca perderá es que cocina para un ejército, claro que lo éramos, 6 personas en la mesa por eso las cantidades enormes de comida, ahora que somos menos ella sigue cocinando mucho.
Cuando eres pequeña nunca percibes que tus comidas no las come toda la gente, era muy común en casa comer Caldillo de huevo, que es un caldo con fideos y papa al que se le agregan omelettes de huevo ( aquí una anécdota, una vez Mario me pidió que le hiciera una torta de huevo para desayunar y recuerdo que estaba a punto de hacer un omelette hasta que afortunadamente algo nos hizo aclararlo y su visión de torta era huevo revuelto dentro de pan francés o un sándwich ), otra de las comidas que siempre se servían eran sardinas con fideos, otra es fríjol con fideos ( ahora que lo pienso comíamos mucho fideo), para la cena mi mamá solía preparar tomate frito con pan francés, frijol refrito o frijol colado. En el desayuno era muy común el huevo abotonado ( que me cuesta mucho replicar ) también solía comer mortadela o pastel mosaico.
Muchas veces le digo a Mario que no hay mayor felicidad para mí que comer huevo con frijol y si es huevo revuelto con frijol mi mundo está completo.
No sé tal vez con el tiempo me acerque a la cocina, a veces lo hago como pinche de Mario , pocas veces como la intérprete y tal vez solo en una ocasión logré hacer un queso relleno muy condimentado y he tenido errores horribles como un mole que me quedó verde porque le puse demasiado plátano.
Algo que quiero intentar, tal vez algún día , es hacer pan o postres , no sé, es una idea que anda circulando, tal vez algún día lo ponga sobre la mesa.
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